ETA ataca con granadas el cuartel de la Guardia Civil en Irún.
      Información publicada en GARA el 22 de noviembre de 2000.


      ATENTADO CONTRA LA GUARDIA CIVIL EN IRUN
      Una granada estalló en el acuartelamiento y una bomba fue explosionada por los artificieros

      Un ataque similar al registrado el pasado día 11 contra el cuartel de Intxaurrondo, que fue reivindicado por ETA en su último comunicado, se produjo ayer en Irun. Dos granadas fueron lanzadas desde un automóvil aparcado en una zona elevada del barrio de Belaskoenea, desde donde se divisa el acuartelamiento. Una de las granadas estalló en el cuartel, lesionando levemente a un guardia civil, mientras que la otra cayó en un jardín contiguo. Ya durante la tarde y tras varias explosiones controladas, los artificieros hicieron estallar una bomba trampa colocada en el turismo en el que se localizaron tres lanzagranadas.GARA | IRUN

      El atentado contra el cuartel que la Guardia Civil mantiene en Irun se saldó con el lanzamiento de dos de las tres granadas preparadas para esta acción y la explosión controlada de una bomba colocada en el automóvil utilizado como lanzadera.

      La explosión de una granada en la misma fachada de la casa cuartel, en la calle Arturo Campion, causó lesiones leves a un agente, mientras que otra granada impactó en unos jardines contiguos, sin llegar a estallar y sin provocar heridos, y la tercera quedó alojada en uno de los tubos y fue localizada encima del capó del vehículo, según informaron fuentes policiales a la agencia Efe. Las lanzaderas fueron activadas por medio de un temporizador.

      La acción se produjo minutos antes de las 9.00 en el barrio Belaskoenea, donde se ubica la casa cuartel, así como varios colegios, edificios de viviendas y pabellones industriales.

      Los autores habían colocado tres tubos lanzagranadas en un Peugeot 309, estacionado en un aparcamiento del edificio industrial Belasko, que se encuentra en una zona elevada desde la que se divisa el acuartelamiento.

      Una de las granadas explotó en la fachada del acuartelamiento y, según la Subdelegación del Gobierno español en Gipuzkoa, causó escasos daños en el edificio y heridas leves en un oído a un guardia civil. El guardia, A.U.M., de 27 años, fue evacuado en ambulancia al Hospital del Bidasoa, donde tras ser atendido del «efecto acústico» provocado por la onda expansiva, fue dado de alta a mediodía.

      La segunda granada disparada, que no llegó a explotar, cayó en un jardín público contiguo al colegio La Salle, y no, como difundieron en un principio algunos medios de comunicación, en el patio del centro, donde una treintena de alumnos de segundo curso de ESO hacía gimnasia.

      El coordinador de Enseñanza Secundaria de este centro, Vicente Ribate, relató que escucharon una explosión minutos antes de las 9.00 y que, posteriormente, cayeron al patio del colegio «objetos metálicos, trozos de ladrillo y cristales», sin que ninguno de los escolares resultara herido. Uno de estos alumnos comentó que se habían llevado «un gran susto» al escuchar «un ruido muy fuerte» seguido de «mucho humo».

      Por recomendación de las FSE, los alumnos abandonaron el colegio, mientras que los religiosos que viven en el edificio se instalaron en el ala este, la más alejada al lugar del ataque.

      Minutos después de producirse ambos impactos se desplazaron al lugar numerosos efectivos de la Guardia Civil, la Ertzaintza y los Bomberos, quienes acordonaron una amplia zona de Belaskoenea. Además de desalojar gran parte del barrio, la Ertzaintza recorrió toda la zona para alertar a los vecinos e instarles, mediante megafonía, a que permanecieran en sus viviendas con las persianas bajadas y las ventanas y cristaleras abiertas.

      Los agentes de la Guardia Civil y de la Ertzaintza rastrearon el área con perros adiestrados, mientras los especialistas en desactivación centraban sus investigaciones en el coche utilizado para lanzar las granadas.

      Fuentes policiales precisaron que los agentes actuaron con extrema precaución ante la posibilidad de que pudiera repetirse lo ocurrido el pasado día 11 frente al cuartel de Intxaurrondo, en Donostia, donde once agentes de distintos cuerpos resultaron heridos al explotar un dispositivo trampa colocado en unos tubos lanzagranadas. Por ello, en esta ocasión, agentes de paisano se acercaron al automóvil arrastrándose por el suelo y con movimientos en zig-zag.

      Al quinto intento

      A mediodía, los especialistas en desactivación provocaron dos pequeñas explosiones controladas, una a las 12.20 y otra diez minutos más tarde, mediante la colocación de cebos con el fin de abrir el coche. A las 14.00 fue provocada una tercera, empleando un robot para determinar si el turismo tenía alguna carga explosiva y para neutralizar la tercera granada. La cuarta se produjo a las 15.25.

      Durante la mañana, el concejal del PP en el Ayuntamiento de Irun Borja Semper permaneció dentro del cordón policial, junto a varios agentes vestidos de paisano, desde donde siguió las explosiones controladas.

      Finalmente, una fuerte explosión se registró a las 17.25 en el coche inspeccionado, cuando se observó una gran llamarada y humo. Testigos presenciales indicaron a GARA que una parte del coche salió despedida por los aires y cayó a varios metros del coche, mientras que el vehículo comenzó a arder. Los responsables de la investigación apuntaron a que podría haber estallado una bomba.

      La Subdelegación del Gobierno español señaló que el artefacto era una bomba trampa. Según las mismas fuentes, la bomba, de tipo volumétrico y colocada en la guantera, estaba preparada para activarse al detectar la presencia de una persona en el interior del turismo.

      A última hora de la tarde la zona permanecía acordonada, por lo que numerosos trabajadores de los pabellones industriales ubicados en este barrio continuaban fuera del cordón de seguridad con su ropa de trabajo a la espera de poder recoger sus pertenencias y los vehículos aparcados en el lugar.


      ETA colocó un coche-bomba ante el cuartel en 1991

      F.F. | DONOSTIA

      El atentado de ayer es el segundo ataque de estas características dirigido contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Irun tras el ocurrido en 1991, y el cuarto dirigido contra ese tipo de instalaciones desde que ETA puso fin al alto el fuego decretado unilaterlamente.

      En la madrugada del 25 de julio de 1991, un coche-bomba cargado con 60 kilogramos de amonal estalló ante el cuartel de Irún. En aquella ocasión, el ataque causó quince heridos leves y cuantiosos daños materiales.

      El último atentado contra un acuertalamiento de la Guardia Civil reivindicado por ETA fue el registrado el pasado 11 de noviembre. La acción ocurrió en Intxaurrondo, donde una bomba trampa colocada en el tubo de un lanzagranadas hirió de diversa consideración a once agentes policiales, diez de los cuales fueron hospitalizados. Las instalaciones de la 513 Comandancia han sido ya objeto de seis acciones similares.

      Los otros dos ataques desde el fin de la tregua fueron los registrados en los cuarteles de Sallent de Gállego (Huesca) y Agreda (Soria).

      En Sallent, el 20 de agosto de este año dos agentes de la Guardia Civil murieron como consencuencia de la explosión de una bomba lapa colocada en un vehículo de ese Cuerpo, en la misma puerta del cuartel, ubicado en el centro de la localidad oscense.

      En Agreda, un coche-bomba estalló el 16 de julio en la parte trasera del acuartelamiento. La acción se registró hacias las 14.45 y sólo la esposa de un guardia civil resultó herida leve.

      Según informaron entonces fuentes del Ministerio de Interior, una furgoneta Peugeot con matrícula falsa de Soria, cargada con alrededor de 25 kilos de explosivos, fue colocada en el lugar minutos antes de producirse la explosión.


      Mayor Oreja: «Ha sido un fracaso de la organización»

      Ibarretxe envió «un abrazo» a los afectados

      GARA | DONOSTIA

      Tras recibir la noticia del ataque contra el cuartel de Irun, y antes de conocer que el vehículo utilizado contenía una bomba trampa, el ministro español de Interior, Jaime Mayor Oreja, expresó su satisfacción por el resultado de la acción y afirmó que «ha sido un fracaso de la organización».

      El presidente del PP de la CAV, Carlos Iturgaiz, también se congratuló de que ETA «haya fallado en su propósito de crear muerte y destrucción», mientras que el concejal de este partido en Irun Borja Semper ndenó «enérgicamente» el atentado y señaló que ETA p`retende «imponernos a los vascos su dictadura de terror».

      El lehendakari Juan José Ibarretxe, por su parte, se refirió al al atentado durante una entrevista en Catalunya Radio. Tras trasladar a los afectados «un abrazo como lehendakari y en nombre de la sociedad vasca», se felicitó de que no hubiera que lamentar la pérdida de vidas humanas.

      En Gasteiz, al término de una comparecencia de prensa, el portavoz del Gobierno de Lakua, Josu Jon Imaz, valoró tanto esta acción como la registrada la noche anterior en Ger- nika. Imaz acusó a ETA de «despreciar la democracia y la voluntad de la sociedad vasca».

      En la misma línea se pronunció EA a través de un comunicado en el que expresó su «más sincera solidaridad a todos los afectados» y señaló que «ETA no puede seguir sembrando el sufrimiento, la muerte y el terror entre los ciudadanos de este pueblo al que dice defender».

      El diputado general de Gipuzkoa, Román Sudupe, declaró que este tipo de «acciones de barbarie se realizan desde la locura más cruel y no aportan nada a este país, si no es crispación y odio».

      Desde UA, su secretario general, Pablo Mosquera también condenó «el atentado semanal de ETA» y expresó su «afecto» a la Guardia Civil.

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